martes, 20 de octubre de 2015

03-10-2015 II ULTRA DE GREDOS


Para terminar lo que empezamos el pasado fin de semana, nos cargamos las indecentes mochilas (yo ya no estoy acostumbrada a tanto peso)  y nos fuimos de viernes a dormir al chozo que hay en la pradera de Cabeza Nevada (no sé si tiene algún nombre concreto, o sencillamente "el chozo")
Estando ya allí, cuando el sábado bien de mañana empezaran a pasar los corredores podíamos estar ya preparados para recibirles y animarles.

La noche tuvo el encanto de las noches en la montaña. Nada más que lo necesario a nuestro alrededor.


Teníamos asignado un puesto de "control" a media ladera de Cabeza Nevada, cuando los corredores van ya de bajada.
Antes de las 8 de la mañana ya teníamos montado el "campamento": balizas, cencerros, banderitas de Nepal y un termo de café era nuestro equipo.


Hacía mucho viento y llovió un poquillo, pero pudo ser mucho peor, así que no nos quejaremos y digamos que con ropa de abrigo se sobrellevó muy bien.


Los primeros corredores pasaron pronto, y tras ellos, un reguero incesante de dorsales, a los que intentamos animar como mejor nos pareció.

Pese a lo esperado, la carrera discurrió sin problema alguno, y los corredores, con cuidado, fueron pasando con bastante fluidez, por lo que a mediodía pasaron los corredores escoba que nos indicaban que ya podíamos empezar a recoger balizas e ir bajando hacia el coche.


El regreso se hizo duro, pues había que ir recogiendo los millones de balizas que colocamos la semana pasada. Desde luego, los corredores no podrán decir que el recorrido no estaba bien balizado, jejeje.

Después de tomar un bocadillo en LA BODEGUILLA, pusimos rumbo a Candeleda, donde nos juntamos con el resto de voluntarios, Sergio, Jairo y todos los demás.

Cenamos todos juntos, y nos empapamos del ambientillo de la carrera antes de ir a dormir en la furgo.
El domingo habíamos pensado hacer alguna ruta por Galayos, pero amaneció un día oscurísimo y jarreando, así que pronto regresamos a Salamanca con la impresión de que la carrera había salido muy bien, y que nosotros habíamos colaborado poniendo nuestro granito de arena.





Quizás algún día pueda escribir la crónica desde el otro lado...