sábado, 19 de mayo de 2012

CONFÍA EN MI

No sé exactamente por qué, quizás porque una y otra vez se me venía a la cabeza una idea: "confía, Helena, confía", desde las 6:00 de la mañana estuvo resonando en mi cabeza este temazo de los Piratas:


Y es que el día antes, supongo que motivado por la falta de sueño, el malcomer, el cansancio del viaje, el profesionalismo de mis compañeros atletas... o qué sé yo..., hicieron que me sintiera muy insegura. Tan sólo veía una pequeña luz al final del túnel cuando recordaba que yo soy fundamentalmente montañera, y que es donde me encuentro bien, a gusto, por  lo que si en la carrera había tanta montaña, me propondría relajarme y disfrutar de ella...Y eso: confiar en que (como me dijo un compañero la noche antes) todas las horas pasadas en la montaña estuvieran metidas en el disco duro de mis piernas.

De cualquier forma, tanto oír hablar de desniveles, entrenamientos, series, subidas, bajadas, geles, sales, electrolitos.... me pusieron literalmente HISTÉRICA.

Suerte que por primera vez me acompañaba en el viaje Susana, completamente ajena a este mundo, y que me ayudó a relativizar este PROBLEMÓN que se me venía encima. Ella miraba a su alrededor y alucinaba. Me decía: "Pero y toda esta panda de frikis, ¿de qué van?, todos con sus camisetas de otras carreras.... ¡¡por favor!!" 
Visto desde fuera estoy segura de que debe ser así.

La pobre se tuvo que tragar recogida de dorsales, conversaciones monotemáticas,  charla técnica, briefing...yo no sé cómo aguantó.


El caso es que finalmente llegamos al hotel y, con la intención de descansar todo lo que pudiera, me metí en la cama para intentar apurar unas horas de sueño antes de las 3:45 que sonaría el despertador.

Todo pasó muy deprisa, y, de repente, me vi montada en el bus que nos llevaba a la salida con mi uniforme de la TAR....qué raro se me hacía...

La salida era una auténtica fiesta. Un montón de corredores dando saltitos nerviosos, coreando las canciones que sonaban, jaleando y gritando guiados por Depa, el speaker...

Yo había compartido con Pablo, compañero del reto TAR, todos los trámites del día anterior, desayuno y viaje hasta la salida, y allí estábamos, mirando cada dos segundos el crono y esperando como locos a que sonara la bocina que nos daba libertad para empezar, cada uno a su ritmo, esta aventura.


A las 6:00 salimos del Faro de Fuencaliente y el camino se convirtió en una serpiente de lucecitas blancas y rojas que, desde abajo, se veían ascender por la montaña a ritmo lento y constante. Un espectáculo.



Aún sin haberme centrado mucho en la carrera, y con un miedo importante en el cuerpo, suenan las primeras notas "confía en mí, nunca has soñado......".

Casi amaneciendo llegué a "Los Canarios", donde todo el pueblo se había levantado para animar...

De momento no quería mirar ni kilómetros ni reloj. ¡Qué  más daba!, eran 84 km y había que subir hasta más de 2400 metros desde el nivel del mar....no me importaba nada más que ir dando un pasito detrás de otro, a ser posible, rápido.

Así, pasé por el primer punto de control, donde acababa la carrera corta: km 26 y llevo 4:22 h. Pienso: "Pues yo creo que voy bien", pero aún es pronto, así que no adelantemos acontecimientos, y sigamos pasito a pasito. Como y bebo algo, cojo un par de barritas y seguimos.

Menos mal que cogí esas dos barritas, porque hasta el siguiente avituallamiento sólido me esperaba muuucho rato de pasar hambre. Me confié y pensé que todos los avituallamientos serían sólidos. Otro error del que aprender para el futuro: no estaría de más mirarme un poquito la información de la carrera que proporciona la organización antes de salir, aunque sea un rollo...

Esta segunda parte comienza por una horrorosa pista que va cogiendo altura, para, de repente, verte metida en un espectacular paisaje volcánico. Otro flash que que quedará grabado para siempre en mi.


Y dale que pego con LOS PIRATAS. Ya, hasta cantaba en voz alta....

Con bastante miedo por el tema del hambre (nunca he sufrido una pájara ni nada por el estilo, pero imagino que debe ser horroroso, y supongo que generado por errores de este tipo), voy intentando entretenerme y no pensar demasiado. Tampoco puedo levantar mucho los ojos del suelo, porque el terreno es irregular y corro el riesgo de caerme, que siempre he sido yo muy patosa...


Salvo eso, me encuentro bien. Adelanto a gente continuamente, y, mirando a mi alrededor, cada vez estoy más segura de que a esta prueba el que viene, es porque se la ha preparado pero bien.

Segundo avituallamiento sólido. ¡Por fin!. Me meto tanta comida en la boca como en los bolsillos. No me va a volver a pasar otra vez (Suena un poco loquelvientosellevo, ¿no? "A Dios pongo por testigo de que nunca más volveré a pasar hambre", pues eso). Lleno el camelbak y me cambio de calcetines. Aquí coincido con Pablo, que al poco, continúa la marcha.

Con el estómago lleno, sigo tanquilamente, a gusto y cantando hacia el Roque de los Muchachos, punto más alto de la carrera (2423 m de nada...). Es un tramo precioso: negro, volcánico, espectacular.


De repente empiezan a llegarme sms de ánimo. Me pregunto si serán debidos a la aplicación de Facebook que se suponía que iría informando de mi trayectoria.

Entre contestarlos, darle unas vueltas al tema (siempre con permiso de don Iván Ferreiro) y hablar un ratito con Andrés que me llamó desde Ribadesella (a otro rollo completamente), me pongo en el siguiente punto de descanso sin apenas darme cuenta.


Allí me vuelvo a encontrar con Pablo, que se ha "vaciado" en la subida y se va a quedar descansando.
Yo voy muy bien, empiezo a hacer cálculos para orientar a Susana sobre la hora aproximada de mi llegada, puesto que ya "sólo" quedan 20 km y de bajada.
Por supuesto, esta fue la parte más dura:  A la fuerte pendiente se unió lo peor: un calor sofocante que hizo que cada poco me encontrara con corredores "muertos" tumbados en una sombra, con la cara roja y ardiendo.
¡Horror! se me acaba el agua. No pude ser... Me arde todo el cuerpo, pero al mismo tiempo tengo escalofríos. Esto no va bien.
Alcanzo a un corredor local que me da ánimos y me dice que queda poco para un avituallamiento líquido. ¡Uf!, otra vez salvada por los pelos.
En el avituallamiento lleno el camelback con líquido y hielo, como algo, mojo la gorra, me echan agua por la cabeza y los brazos...todo parece poco... Ha sido un momento malo.
Prosigo con la bajada y el mismo corredor local de antes me dice que queda la parte más dura...¿más dura?, pero ¿cómo puede ser eso?. Pues tenía razón.

Empieza ahora un camino semi empedrado que no permite correr, ni trotar siquiera. Hay que ir con mil ojos para no pisar mal y desgraciarte un tobillo....Cuando acaba este camino de cabras, comienzan 3 km de asfaltazo entre enormes invernaderos de plataneros... ¡qué cosa más fea!....

Después de los paisajes que habíamos visto, tener que ver esto hacía daño

Pero cuando acabó este trozo de asfalto, empieza, ahora sí, la parte más SERIA de la carrera, esta bromita:



No quiero ni saber cuántos km. tiene esa bajada infernal hasta la playa. Recuerdo que pensé: "pero ¿De quíén co... ha sido la idea e meternos por aquí?". Si me ponen delante al responsable le abofeteo.
"y te enfureces, es horrible el miedo incontenible"

La playa de Tazacorte estaba ahí abajo, MUY ABAJO. Yo daba vueltas y vueltas pero no la veía más cerca. Un speaker animaba a los corredores que pasaban por allí. Por lo visto habría otro punto de control. Oía los nombres de quienes pasaban y pensaba: "¿cuándo me tocará a mi?"

Bueno, pues por fin, llegué, comí algo, me quejé un poco y sin parar mucho, continué la marcha: ya no quedaba prácticamente nada: 10 km más o menos, que consistían en una subida bastante pronunciada y un poco de asfalto. Ambas cosas se hicieron duras, pero ya nada importaba. Ya estaba muy cerca.

Entrada en Los Llanos de Aridane, alfombra roja, y...¡¡¡POR FIN!!!



Oí a Depa decir el número de mi dorsal. Le oí decir mi nombre y presentarme. Le vi venir hacia mí a darme un abrazo:


Emoción inmensa





"Confía en mí"

Vi a Susana saludándome desde la grada. Qué suerte la mía tenerla allí.

"entonces ven, dame un abrazo"

Luego saludos a todos los conocidos, charlas aceleradas, entrega de chip, camiseta... la misma locura de siempre...pero el sueño estaba cumplido. Era finisher. Me había llevado más de trece horas y media, pero estaba feliz.

Después de la ducha, nos sentamos a tomar cervezas y cenar algo. Susana dice que hablábamos como si estuviesémos borrachos. Sin duda, motivado por el agotamiento. De vuelta al hotel, me quedé dormida en el bus. Demasiado cansancio, demasiados km, demasiada emoción...

Esta vez el equilibrio ha sido posible.

5 comentarios:

Sonia dijo...

Me he quedado sin aliento, y sin palabras. Impresionante.

Anónimo dijo...

Desde luego es impresionante, y lo que es para estar más orgullosa, es haber sacado esa fuerza de voluntad. Anda qie no presumo de sister. La leche, qué tía!!

HELENA dijo...

Burbujita, eres una incodicional, eh?, qué maja.
Bros: tú te quedaste con la fuerza de voluntad para otras cosas, yo para hacer el cabra...

Roberto dijo...

Impresionante!!!...Me quito el sombrero Helena; que envidia mas sana me das de que seas capaz de hacer esto...que sensación más buena saber que no conoces aún tu límite. Enhorabuena!!!

Jesús dijo...

Simplemente felicidades y un gran tiempo. Saludos desde Conil ( Cadiz). ve mi blog