viernes, 20 de agosto de 2010

MENORCA EN KAYAK. Día 1 y 2. CALES COVES

Después de las vacaciones en Formentera, me tocó volver al trabajo 10 días seguidos. ¡qué duros!, pero el mismo día 28 de julio, según dieron las 15.00, salí escopetada hacia Madrid para coger el avión que nos llevaría (con importante retraso) a Menorca (qué preciosidad de isla).

La idea era dar la vuelta a la isla en kayak. Habíamos contratado con una empresa especializada un curso intensivo de maniobras con kayak de mar, autorrescate y salvamento.

No parecía complicado manejar el kayak, pero para personas del interior, de plena meseta central, oir hablar de vientos, de tramontanas y mareas sonaba un poco a chino, la verdad.


Por lo que nos fuimos enterando por allí, la Tramontana, es un viento que suele azotar Menorca con tal fuerza que ni los pescadores pueden salir a faenar. La mala suerte hizo que nos pillara una de esas épocas, así que lo que en principio iba a ser una vuelta entera, se convirtió en una ida y vuelta por la parte sur de la isla. (personalmente no me importó: así tengo excusa para volver, jejeej).

En la empresa nos dieron todos los consejos necesarios para sobrevivir los 6 días que duraba la expedición: dónde comprar comida, dónde dormir, dónde ducharnos...También nos hicieron un mapa especificando todos los detalles importantes de cada cala.


Cada noche, teníamos que enviarles un sms comunicándoles nuestra posición, y ellos nos contestarían con otro diciéndonos la predicción del viento para el día siguiente.

Total, que el viernes día 30 comenzó nuestra PRIMERA TRAVESÍA EN KAYAK.

La primera sensación cuando te ves metida en ese pequeño barquito, ya sin monitor, y en pleno mar abierto, es de que te han "soltado" en un medio que no conoces, que no controlas, y que te es completamente ajeno.



Gracias a Dios no me dio miedo (que podría haber sido), y me lo tomé con filosofía. Luego vería que con los días, se iba cogiendo pericia y sobre todo confianza.


Con todas las explicaciones, recomendaciones, montar el equipaje en la piragua y el traslado al sitio de partida, la hora en que empezamos a remar fueron las 14.00, con la poca previsión de no haber comido algo antes, por lo que nos tocó parar en una preciosa cala muy cercana (Binidalí) poco más de una hora después para comer.

Al poco, tuvimos que volver a parar porque llevabamos la cámara de fotos sin pilas, así que como en el mapa teníamos apuntado que en Canutells había súpermercado, bajamos a comprarlas, y ya de paso, tomar una caña.

Proseguimos rema que te rema hasta el sitio que nos habían recomendado para dormir: Cales Coves, un auténtico paraíso natural, mancillado por decenas de yates y veleros amarrados en su interior al abrigo del viento.



Esta cala tiene este nombre porque está repleta de pequeñas cuevas, que, por lo visto, en los 60 y 70 se plagó de hippies que decidieron que eran sus casas, y que ahora están tapadas con placas metálicas para evitar esta práctica.

Pusimos el sms a la empresa, buscamos sitio para montar la tienda, hicimos la cena y fuimos a tomar un té con unos amigos que hicimos al llegar y que estaban haciendo también una pequeña travesía en kayak.













Primera noche superada.

1 comentario:

Carlos Hernandez Herrero dijo...

Buena crónica artista!!! Ojito que a lo mejor a la próxima me apunto...