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domingo, 6 de marzo de 2016

MEDIA MARATON DE SALAMANCA.

Ha sido una pasada.
Con los últimos acontecimientos que han ocupado la mayor parte de mis pensamientos, casi sin darme cuenta, me vi en el inicio de la Media de Salamanca, así,  a lo tonto. 
Sí, había entrenado algo, tampoco voy a mentir, aunque recordé que cuando estás en la línea de salida, nunca crees que hayas hecho suficiente.
Me puse detrás del globo de 1:45 porque no sabía si estaría para hacer ese tiempo, o diez minutos más o cinco minutos menos. La falta de costumbre... me sentía perdidísima
Perry me iba a acompañar durante toda la carrera. No le apetecía hacerla por su cuenta, pero tampoco se la quería perder.
Fui bien, dentro de lo que cabe. Charlando a ratos, sufriendo otros. Eso sí, prohibido mirar el reloj.

Y de repente...
Muy feliz.

Esa misma noche, que no podía dormir de la emoción, el cansancio y la resaca, me apunté a otra.

Seguiremos informando.

martes, 3 de marzo de 2015

FINDE A MEDIAS...

Este pasado finde era la media maratón de Salamanca. Tenía dorsal, pero viendo que no iba a terminar a gusto, al final decidí cederlo y quedarme en casa.
Marcado por este evento estuvo el resto del finde, pero aún así, el viernes, aunque trabajaba de tarde, a las 22:00 salimos disparados a dormir a la Plataforma de Gredos.

Como siempre, un auténtico lujo dormir en la furgo.

El sábado, después de desayuno buffet, alli mismo, en el "modo salón", salimos con los esquís dirección al Morezón.

La parte baja bien, pero a medida que íbamos cogiendo altura la nieve se empezó a poner demasiado dura, lo que nos hizo tirar de cuchillas para no resbalar en las zonas heladas.

En los altos del Morezón, el viento era demasiado fuerte y con el punto de equilibrio que restan los esquís, era difícil progresar, así que a unos 100 m. de la cumbre, decidimos darnos la vuelta.

El regreso fue un poco rollo, porque a mí aún me da miedo esquiar por nieve virgen con esta rodilla desligamentada, así que después de intentarlo un ratito, decidí quitarme los esquís y ponerme crampones. Total, que al pobre Andrés le tocó pasarse toda la bajada esperándome....

De vuelta a la Salamanca, y ya con hambre, paramos en La Bodeguita de Hoyos del Espino para tomar una riquísima e ineludible oreja a la plancha... ¡¡¡ummmmmm!!! ¡no todo va a ser sufrir!.

El domingo ya digo que era un día señalado en rojo en el calendario, y Andrés hizo un tiempazo: 1:23. Yo, para no darle muchas vueltas al tarro, me procuré una salida cervecera-vegana la noche anterior que me dejó lo suficientemente atontada como para no tener ganas ni de ir a la meta a ver llegar a los (felicísimos) atletas.

Quizás otro año....