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martes, 18 de enero de 2011

14-16 DE ENERO. De conciertos y ascensiones

El viernes 14 de Enero, tocaba en Tordesillas Rulo y la Contrabanda, así que para allá nos fuimos. El concierto estuvo muy bien. Tocó muchas canciones de la Fuga, su antiguo grupo, y lo que iba a ser un concierto de 1 hora al final duró casi 2.

Después nos fuimos a Valladolid y apuramos las últimas horas de bares abiertos.
El sábado, me lo tomé de relax, y el domingo a las 8.00 de la mañana, y con una niebla considerable, salimos rumbo a Nava de Barco para intentar ascender al Corral del Diablo.


El inicio de la ruta, y hasta la laguna de la Nava (3 horas aprox.) discurre por una cómoda y clara senda que va cogiendo altura poco a poco.

Con lo único que había que tener un poco de cuidado era con el hielo que se acumulaba en las zonas de sombra en las rocas, y que se ponía bastante peligroso, sobre todo cuando la capa de hielo era tan fina que no se apreciaba a simple vista.



Una vez que llegamos a la Laguna, tomamos un café rápido y un pequeño tentenpié y comenzamos a subir por un lateral del circo. A partir de aquí tuvimos que calzarnos los crampones, pues ya no encontraríamos más que nieve y hielo a nuestros pies.

El día estaba claro y luminoso, pero empezamos a ver amenzado el fin de la ruta por unas nubes que venían de la zona de Cabeza Pelada hacia nosotros. Decidimos ir un poco más rápido, tocar cumbre y rápidamente volver.


La última pala era larga y tendida. Avanzabamos con lentitud, a pesar de la prisa por las acuciantes nubes. No había tiempo que perder.

Total: Foto de cumbre y rápido para abajo.


Como siempre hay quien quiere más, se lanzó la propuesta de bajar por la otra parte del circo, rodeándolo así en su totalidad, pero la propuesta quedó desestimada ipso facto y bajamos por el mismo sitio.
Por cierto, que fue una bajada comodisima - salvo por varios tropiezos con los crampones- y lo que tanto sudor nos costó subir, sirivó luego de descanso para las piernas y de suave paseo comentando el paisaje.


Un poco más abajo de la Laguna paramos para comer y quitarnos los crampones. Los últimos km, un rollo...lo normal.

Llegamos al coche sobre las 17.30 y mientras nos cambiábamos, vimos bajar a un grupo de conocidos que habían hecho practicamente la misma ruta que nosotros, y aprovechamos para saludar y charlar un rato.

Un día de esos que te llenan de energía: Por el sol, por las vistas, por el aprovechamiento del tiempo, por la charla, por el monte, por el cielo azul....

jueves, 28 de octubre de 2010

24 de Octubre. Corral del Diablo

El pasado domingo, con la fresca, partimos Perrino y yo rumbo a Gredos sin tener muy claro hacia dónde dirigir nuestras botas. Por el camino, y todavía antes de que amaneciera (creo que nos pasamos con el madrugón), decidimos comenzar rumbo a la Laguna de la Nava, y, una vez allí, y en función de las ganas que tuvíéramos, improvisar.
Después de tomar un café en Barco de Ávila, aparcamos el coche en LA GALAPERNA, y emprendimos la marcha.


El día estaba soleado, así que tranquilamente y con mucha alegría, seguimos el marcado camino que lleva, casi sin darte cuenta,  a la Laguna de la Nava.

En dos horas y media justas, estábamos allí, pero al ser una ruta muy fácil y amena, había mucha gente, por lo que decidimos tomar un tentenpié rápido y continuar un rato la caminata. Dedujimos que si queríamos ir al pico más alto del pequeño circo de la Nava, habría que bordear la la laguna para coger la cresta e ir ascendiendo con ella, así que eso hicimos.


La cuerda va tomando altura suavemente. Con buen ritmo la cubrimos entera hasta llegar al MACRO HITO que indicaba que habíamos llegado a nuestro destino:


Exploramos un ratito hacia el otro lado por si veíamos la LAGUNA DE LOS CABALLEROS, pero, aunque intuímos dónde debía quedar, no llegamos a verla.
Lo que sí se veía sorprendentemente cerca era la cumbre de  LA COVACHA. En un día de primavera o verano, con más horas de luz, se podría llegar andando desde allí sin problemas (a simple vista...)
El aire que soplaba a esta altura, y el hambre que empezaba a azuzar hizo que no aguantáramos mucho, aunque el paisaje y la tranquilidad invitaban a quedarse allí a vivir.
Nos lo estábamos pasando bien, pero había que volver


Emprendimos el regreso sobre las 14.00




Bajamos a la Laguna a comer, y, al resguardo del muro de contención que impide que el agua se escape, comimos tranquilamente.
A la vuelta, ya cerca del aparcamiento, aprovechamos para coger castañas.

Así pues, con la correspondiente caña de premio poniendo el colofón a un magnífico día, regresamos a Salamanca con las pilas bien cargadas para una temporada.

Para mí, esta salida,  fue también especialmente dulce, porque volvimos a pasar por muchos de los sitios que recorrí durante el Raid de Gredos. Me gustó la sensación.


Un domingo en la montaña es una de esas pequeñas cosas que hacen que uno empiece la semana mucho más feliz. En serio